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El MAB, Mercado Alternativo Bursátil , o la Bolsa de las pymes

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La Bolsa es un mercado de valores, donde cotizan las acciones de las firmas que acceden a la misma, permitiendo su financiación a través de la captación de capitales de inversores. Generalmente está pensada para empresas de una gran dimensión, sin embargo existen mercados bursátiles concretos a medida de empresas más reducidas. Por ejemplo, podemos hablar del MAB, el Mercado Alternativo Bursátil. ¿Cómo se autodefine?

El MAB es un mercado dedicado a empresas de reducida capitalización que buscan expandirse, con una regulación a medida, diseñada específicamente para ellas y unos costes y procesos adaptados a sus características.

¿Quién puede acceder al MAB?

El MAB exige los siguientes requisitos a las empresas que quieran cotizar en el mismo:

  • Deben ser sociedades anónimas, españolas o extranjeras, con el capital integramente desembolsado, y representado por anotaciones en cuenta.
  • Deben estar comercializando productos o servicios en la actualidad.
  • La información financiera se ajustará al estándar nacional, a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) o US GAAP.
  • Deben contar con un Asesor Registrado que les ayude a la hora de preparar toda la documentación y en su salida al mercado.
  • Así mismo, deben contratar un Proveedor de Liquidez, que facilite la negociación.

Se trata, en esencia, de requisitos informativos y de transparencia, necesarios para la protección de los inversores que acuden a este mercado, así como de dotarlo de una mínima liquidez.

¿Qué tipo de empresas están cotizando en el MAB?

Las empresas que cotizan en el MAB son sociedades de una dimensión más reducida que las tradicionales bursátiles, pero que cuentan con un fuerte potencial de crecimiento, generalmente a partir de una fuerte base tecnológica, de I+D, etc...

A día de hoy las empresas que cotizan en el MAB son 20. Entre las mismas, hay algunas bastante conocidas, como Bodaclick, Catenon, o Zinkia (los creadores de Pocoyó).

La lista que linkamos es de 21, pero es que Negocio & Estilo de Vida, SA, la dueña de la cabecera del Diario Negocio, tras dos suspensiones, ha sido excluida del mercado recientementepor sus problemas financieros.

¿Qué consiguen las empresas que cotizan en el MAB?

La primera respuesta ya la hemos dado al arrancar el post: financiación, las empresas buscan financiación de inversores particulares, más allá de los bancos, del capital riesgo, de la propia aportación de los socios originarios.

Pero, al igual que ocurre con su hermano mayor, el Mercado Continuo, cotizar te da algo más. Por un lado potencia la imagen de la empresa y la transforma por dentro. Recordemos que el esfuerzo de transparencia y de información que debe prestar es muy fuerte para lo que está acostumbrada una empresa que no cotiza.

Esto le da un marchamo especial de cara a captar inversores directos, clientes, proveedores o de saltar a mercados exteriores, por no hablar de la preparacion para acceder en el futuro al Mercado Continuo.

Además, el MAB permite obtener una valoración dinámica de la empresa, una variable más que contraponer a la que se obtenga de los libros de la misma, y que resulta útil a la hora de usar como referencia en determinados acuerdos sociales, mecanismos de retribución variable, etc...

Por último, en no pocas ocasiones, el MAB permite que los socios fundadores o las firmas de capital riesgo salgan total o parcialmente de la empresa, liquidando sus participaciones, además de facilitar operaciones corporativas.

El MAB no es perfecto

Hasta hora hemos visto los aspectos positivos del MAB, pero también tiene los negativos. Y es que la transparencia y proveer una alta calidad y cantidad de información no se encuentra en el ADN de muchas de las firmas que aspiran a cotizar en el MAB. Es más, posiblemente para algunos sea contraproducente para le gestión de sus negocios.

Además, por su propia naturaleza y más en tiempos como los actuales, se trata de un mercado poco líquido, lo que conducirá a problemas con la correcta valoración de las acciones y retraerá a numerosos inversores, configurando un círculo vicioso (hay quien espera potenciarlo con los descartes de la Bolsa).

Sin duda, una de las quejas principales de analistas y de los propias sociedades cotizadas es el alto coste que implica el estar en el MAB en relación con el capital puesto en circulación. Estos costes pueden suponer fácilmente un 20% del capital levantado entre los inversores.

Todo esto, unido a a algún que otro fiasco para los inversores que critican expectativas y planes de negocio irreales, han propiciado una suerte de desconfianza generalizada hacia el MAB, y que muchos estimen que está en peligro su futuro.

Sin duda va a ser necesario trabajar en una remodelación del MAB y, siendo conscientes de sus limitaciones congénitas, reforzar su papel como alternativa en la financiación de pymes con un fuerte potencial.

Más información | MAB

En BBVA con tu empresa | El respaldo de las pymes: las sociedades de garantía recíproca

Comentarios

Desde luego hoy en día no es nada fácil conseguir financiación para la empresa aunque un 20 por ciento sea un porcentaje exesivo para este fin.
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