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Internacionalización ¿Es realmente China un país tan interesante para que exporten las empresas españolas o es más el ruido que las nueces?

Pedro García Domínguez, Project Manager en Banco Bilbao Vizcaya Argentaria S.A.

Karma 5 Lun, 03/12/2012 - 13:00

La respuesta de nuestro Experto

China es, desde luego, una economía a tener en cuenta. En los veinte últimos años, China ha crecido a una tasa media del 10% y es en la actualidad la segunda economía del mundo, por detrás de EE.UU, al que no tardará en superar. Es cierto que a lo largo de 2012, la economía china ha dado muestras de una cierta desaceleración, si bien su crecimiento debería situarse en tasas muy por encima a las que registran las economías más industrializadas (en torno al 8% según previsiones del FMI). La apertura exterior, vía exportaciones e inversión exterior, han sido los dos principales pilares del crecimiento chino, que le han convertido en la principal fábrica del mundo. Es previsible, que a medio plazo, el consumo interno tome el relevo como motor de crecimiento, ampliando, de esta manera, la profundidad y las oportunidades de un mercado de 1.300 millones de habitantes. En la actualidad, China importa mercancías por valor de unos 1,7 billones de dólares. Es verdad que la mayor parte de sus compras se concentran en materias primas (hierro, acero, carburantes…) y componentes, que evidencian el posicionamiento de China en diversas cadenas productivas de Asia y el Pacífico. Si bien, un porcentaje creciente de las importaciones se está destinando a la fabricación de bienes para consumo interno y se estima que las importaciones pueden crecer, en promedio, a tasas anuales del orden del 12,6% en los próximos años (según The Economist Intelligence Unit). Dicho esto, conviene no perder de vista que la Unión Europea es el principal socio comercial de China, con unos intercambios comerciales totales de cerca de 430.000 millones de euros en 2011. A su vez, China es el mayor socio comercial de España fuera de la Unión Europea (ARI 59/2012, Real Instituto Elcano). Las exportaciones de mercancías españolas al mercado chino han crecido en la última década por encima de un 19% anual. Dichas ventas alcanzaron en 2011 los 3.387 millones de euros y en los nueve primeros meses de este año se situaron en 2.694 millones. Las empresas españolas que exportan a este mercado asiático rondan las 11.400 (sólo entre 2010 y 2011 el número de exportadores se incrementó en un 73%) y el año pasado eran en torno a 2.148 empresas las que ya habían consolidado su estrategia de comercialización de sus productos en el mercado chino (exportaciones estables). Con todo, a pesar de que las potenciales oportunidades de negocio en el gigante asiático son múltiples, en una gran variedad de sectores, el acceso a este mercado no es sencillo. Las empresas han de hacer frente a ciertas barreras de entrada, por lo que es importante planificar bien el proceso de internacionalización y es muy recomendable contar con un socio local adecuado. Además, la empresa ha de concebir este proceso bajo un horizonte temporal amplio, pues en muchas ocasiones es necesario el establecimiento de una relación de confianza suficiente antes de la firma de un primer contrato con la contraparte china. Así, la paciencia y una supervisión adecuada de las distintas fases de ese proceso de entrada en el mercado chino, serán buenas compañeras de viaje.
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China está experimentando un crecimiento de dos dígitos anual lo que supone importantes transformaciones sociales y ya representa una importante oportunidad para los productos españoles. Evidentemente dependerá del sector al que te refieras, pero es cierto, que por ejemplo en cuanto a la demanda alimentaria, la oportunidad es clara
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China es, desde luego, una economía a tener en cuenta. En los veinte últimos años, China ha crecido a una tasa media del 10% y es en la actualidad la segunda economía del mundo, por detrás de EE.UU, al que no tardará en superar. Es cierto que a lo largo de 2012, la economía china ha dado muestras de una cierta desaceleración, si bien su crecimiento debería situarse en tasas muy por encima a las que registran las economías más industrializadas (en torno al 8% según previsiones del FMI). La apertura exterior, vía exportaciones e inversión exterior, han sido los dos principales pilares del crecimiento chino, que le han convertido en la principal fábrica del mundo. Es previsible, que a medio plazo, el consumo interno tome el relevo como motor de crecimiento, ampliando, de esta manera, la profundidad y las oportunidades de un mercado de 1.300 millones de habitantes. En la actualidad, China importa mercancías por valor de unos 1,7 billones de dólares. Es verdad que la mayor parte de sus compras se concentran en materias primas (hierro, acero, carburantes…) y componentes, que evidencian el posicionamiento de China en diversas cadenas productivas de Asia y el Pacífico. Si bien, un porcentaje creciente de las importaciones se está destinando a la fabricación de bienes para consumo interno y se estima que las importaciones pueden crecer, en promedio, a tasas anuales del orden del 12,6% en los próximos años (según The Economist Intelligence Unit). Dicho esto, conviene no perder de vista que la Unión Europea es el principal socio comercial de China, con unos intercambios comerciales totales de cerca de 430.000 millones de euros en 2011. A su vez, China es el mayor socio comercial de España fuera de la Unión Europea (ARI 59/2012, Real Instituto Elcano). Las exportaciones de mercancías españolas al mercado chino han crecido en la última década por encima de un 19% anual. Dichas ventas alcanzaron en 2011 los 3.387 millones de euros y en los nueve primeros meses de este año se situaron en 2.694 millones. Las empresas españolas que exportan a este mercado asiático rondan las 11.400 (sólo entre 2010 y 2011 el número de exportadores se incrementó en un 73%) y el año pasado eran en torno a 2.148 empresas las que ya habían consolidado su estrategia de comercialización de sus productos en el mercado chino (exportaciones estables). Con todo, a pesar de que las potenciales oportunidades de negocio en el gigante asiático son múltiples, en una gran variedad de sectores, el acceso a este mercado no es sencillo. Las empresas han de hacer frente a ciertas barreras de entrada, por lo que es importante planificar bien el proceso de internacionalización y es muy recomendable contar con un socio local adecuado. Además, la empresa ha de concebir este proceso bajo un horizonte temporal amplio, pues en muchas ocasiones es necesario el establecimiento de una relación de confianza suficiente antes de la firma de un primer contrato con la contraparte china. Así, la paciencia y una supervisión adecuada de las distintas fases de ese proceso de entrada en el mercado chino, serán buenas compañeras de viaje.
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